En Conclusión , sigue habiendo una notoria desigualdad de género visible, en el cual
a pesar de que los años pasen y nos consideremos una sociedad sin desigualdades,
la base para construir esta sociedad (las escuelas) siguen estando marcadas por
multitud de estereotipos.
Partimos de que tanto las escuelas religiosas, concertadas, privadas, opus dei etc.
siguen optando por opciones de vestimenta, normativa y obligaciones basadas en la
desigualdad. Aunque poco a poco, todas van intentando erradicar estas diferencias.
Como soluciones proponemos unas pequeñas modificaciones en las reglas que
poco a poco contribuyen a una equidad entre mujeres y hombres, como por ejemplo,
la elección de la falda o pantalón en los uniformes tanto femeninos como
masculinos.
Por último añadir que las escuelas Montessori y los centros de educación especial
constan de actividades que no presentan discriminacion de género. Gracias a esto
los niños y las niñas aprenden actividades cotidianas además de que forman una
base de conocimiento para una sociedad sin discriminación.
Mónica Dionis Santana
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